Poesía, poetas y poéticas

Porque la poesía, como la Diosa, desde el misterio adviene y al misterio va...








domingo, 22 de abril de 2012

Próximamente libreto de la escenificación basada en Liber Scivias, de Claudia Posadas


De izq. a derecha, Patricia Oropeza, viola y violín; Claudia Posadas, autora, y Salvador Pérez, contrabajo, en el Templo de Santo Domingo, San Cristóbal de las Casas, Chiapas, 2011.

Para la presentación de Liber Scivias, de Claudia Posadas, Premio Internacional de Poesía Jaime Sabines 2009, el 28 de julio de 2011, en el Centro Cultural Bella Época, Tamaulipas 202, Col. Condesa, México, D.F. se llevó a cabo la escenificación de teatro, música y poesía única en su tipo a decir de especialistas titulada “Hacia ti, Imperayritz de la Ciutat Joyosa, Montsalvat Celeste, Montsalvat…”.

Dicha puesta se basa en el mencionado libro en el cual el referente musical de la antigüedad hispana como el Llibre Vermell de Montserrat, europeo como los cantos de los trovadores provenzales y novohispano, como la obra de grandes compositores americanos como Francisco López y Capillas, es imprescindible, puesto que la propuesta escritural de la autora busca entrelazar de raíz la armonía de esta música con un verso escrito como una exploración de las posibilidades rítmicas del español y las lenguas romances en el cual este legado musical ha sido una impronta no sólo en su eufonía sino en sus contenidos, ya que generalmente se trata de una serie de cantos al espíritu, temática que le es muy preciada a la escritora.


 En este montaje participaron Claudia Posadas y el ensamble de música antigua Ditirambo. El libreto y concepto corrió a cargo de la autora, la adaptación, el arreglo musical y la selección de repertorio fueron realizados por Aura Martínez, directora del ensamble, y el Ensamble Ditirambo. El montaje escénico fue obra de la actriz Daniela Salazar.

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El Ensamble Ditirambo está conformado por Rosalva Mancilla, soprano y violín; Rubí Salgado, voz, arpa, cañas y flautas; Gabriela Gutiérrez, percusiones; Elena Medina, mezzosoprano, piano y flautas; Aura Martínez Salazar, clavecín; Patricia Oropeza, viola y violín; Salvador Pérez Almazán, contrabajo; Job Becerril, flautas y voz; Horacio G. Nájera, flautas, leona y percusiones; Yurev Vivero, Flautas y voz; Javier Hernández Tagle, vihuela y voz, y Daniela Salazar, Actriz.

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Dada la complejidad, el movimiento logístico y despliegue de recursos técnicos y humanos de este montaje, ha sido presentado una segunda ocasión en el Templo de Santo Domingo, San Cristóbal de las Casas, Chiapas, en el contexto del Festival Barroco Cervantino 2011.
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Próximamente se subirán los videos de dicha escenificación, el libreto y las fotografías como una manera de difundir este trabajo inédito en su tipo.

domingo, 17 de julio de 2011

Liber Scivias, de Claudia Posadas, Premio Internacional de Poesía Jaime Sabines 2009, en el Centro Cultural Bella Época México DF



El Consejo Estatal para las Culturas y las Artes de Chiapas
Púlsar Comunicación Cultural
y Target RP

lo invitan cordialmente a la presentación de

Liber Scivias

de Claudia Posadas

Premio Internacional de Poesía Jaime Sabines 2009


El jueves 28 de julio de 2011, a las 18: 30, en la Librería del Fondo Rosario Castellanos,
Centro Cultural Bella Época
(Tamaulipas 202, esquina con Benjamín Hill,
Colonia Hipódromo Condesa, Mexico City, Mexico).

Participan:

Angelina Muñiz-Huberman, Hernán Lara Zavala, Eduardo Langagne,
Marvin Lorena Arriaga Córdova, directora general del CONECULTA Chiapas,
Ariel González y la autora.


En el acto se contará con la intervención especial del ensamble de música antigua

Ditirambo

con la escenificación de música, teatro y poesía

Hacia ti, Imperayritz de la Ciutat Joyosa, Montsalvat Celeste, Montsalvat…


basada en textos de C. Posadas, pertenecientes a Liber Scivias,
y de Lanza del Vasto, Juan Eduardo Cirlot y Teresa de Ávila.

No faltes!

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R. S. V. P.

pulsarcomunicacion.cultural@gmail.com.mx

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El libro se encuentra disponible en librerías de prestigio en México, DF,

en los siguientes puntos de venta:


Fondo de Cultura Económica, sucursal Rosario Castellanos (Tamaulipas 202)

y Octavio Paz (Miguel Ángel de Quevedo 115)

Librería Bonilla (Miguel Ángel de Quevedo 477, esq. Delta)

Péndulo Roma (Álvaro Obregón 86).


Muy pronto, disponible en más librerías

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Lee la reseña del libro publicada en Laberinto,

suplemento cultural de Milenio Diario Edición Nacional,
el 9 de julio de 2011.


Consulta el enlace en:

http://impreso.milenio.com/node/8989229

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Atiende la invitación en FB, donde encontrarás actualizaciones de información en torno al evento!

http://www.facebook.com/event.php?eid=116648591762786#!/event.php?eid=116648591762786

domingo, 23 de enero de 2011

Lectura poética en La Condesa

En el marco del ciclo de Poesía. Lectura en voz de sus autores, organizado por
la Coordinación Nacional de Literatura del Instituto Nacional de Bellas Artes
Claudia Posadas y Jorge Fernández Granados en el centro de
Creación Literaria Xavier Villaurrutia


*** La poeta Claudia Posadas leerá fragmentos de su poemario Liber Scivias de próxima publicación, acreedor del Premio Internacional de Poesía Jaime Sabines 2009.

*** El poeta Jorge Fernández Granados dará lectura de una muestra representativa de su obra, que ha sido reconocida con los premios más importantes de México: Aguascalientes, Jaime Sabines y Carlos Pellicer.

Claudia Posadas y Jorge Fernández Granados compartirán con el público una muestra de su obra poética mayor representativa y reconocida con premios destacados; ella ofrecerá un adelanto a su libro de próxima publicación Liber Scivias y él leerá una selección retrospectiva, en el marco del ciclo Poesía. Lectura en voz de sus autores, organizado por la Coordinación Nacional de Literatura del Instituto Nacional de Bellas Artes.

Dicha propuesta tendrá lugar el miércoles 26 de enero de 2011, a las 19:00 horas, en el Centro de Creación Literaria Xavier Villaurrutia, (Nuevo León 91, en la colonia Hipódromo Condesa. Ciudad de México), ofreciendo al público la magnífica oportunidad para vivir la poesía de cerca y en voz de sus autores.

Casa en el bosque (Illud tempus), Hesperus (Ars Melancholiae) y Noche umbral son algunos de los títulos reunidos en el poemario Liber Scivias, obra de Claudia Posadas con la cual la poeta obtuvo el Premio Internacional de Poesía Jaime Sabines 2009, y que en breve será publicada por el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes, Coneculta, Chiapas.

Periodista y promotora cultural de amplia trayectoria, Claudia Posadas ha asumido un compromiso vital y absoluto con la literatura, mismo que se ve reflejado tanto en su labor periodística como poética.

Liber Scivias es producto de 12 años de proceso, a través de un trabajo riguroso macerado en el silencio, la reflexión y la experiencia. Liber Scivias ha contado con la opinión favorable de importantes críticos y autores que han conocido partes de esta labor como Julio Ortega, Javier Sicilia, Pura López Colomé y Josu Landa.

La poesía de Claudia Posadas es una profunda meditación sobre la conciencia y el ser y estar en el mundo, que reflexiona sobre la posibilidad del espíritu en la época contemporánea y que busca ser, como lo ha dicho Ezra Pound, “un testimonio fiel de lo humano”.

Posadas se adscribe dentro de una vertiente poco reconocida y estudiada dentro del panorama literario nacional, que es una tradición de corte alquímico, filosófico y hermético representada en autores como Jorge Cuesta, Gilberto Owen y José Gorostiza.

Sin embargo, a decir de la autora, su trabajo “no se trata de una obra críptica o de una obra cerrada, en todo caso apela por una apreciación estética de sus versos, acude a este universo simbólico y hermético como elemento metafórico y alegórico para expresar temas diversos que son actualizados para darle sentido y referencia en la época contemporánea”.

Este trabajo también se nutre de la filosofía de Plotino y Dionisio Areopagita; del pensamiento antiguo en la alquimia, la estética y música medieval, los trovadores provenzales y la mística de Teresa de Ávila e Hildegarda de Bingen.

Los referentes contemporáneos de Claudia Posadas, son la poesía de Juan Eduardo Cirlot, Antonio Gamoneda, Olga Orozco, Alejandra Pizarnick, Lanza del Vasto, José Ángel Valente, Elsa Cross, Enriqueta Ochoa y Coral Bracho.

Desde la aparición de su primer poemario, La memoria blanca de los muros (1997), y como periodista cultural, Claudia Posadas pugna por una atenta y generosa lectura de la poesía mexicana y latinoamericana. De esta forma, su poesía, que busca honrar esta gran tradición, asume diversas corrientes, estéticas, géneros y lenguajes, más allá de cualquier clasificación, como una manera de llevar al límite no sólo la exploración de la conciencia, sino del lenguaje mismo en tanto expresión humana de dicha conciencia.

Por su parte, Jorge Fernández Granados, ensayista, narrador y poeta ampliamente reconocido por la crítica latinoamericana, leerá una selección retrospectiva de su obra, que le ha merecido el Premio Internacional de Poesía Jaime Sabines 1994 por Resurrección; el Premio Nacional de Poesía Aguascalientes 2000 por Los hábitos de la Ceniza, y el Premio Iberoamericano de Poesía para obra publicada Carlos Pellicer en 2008, por Principio de Incertidumbre, trabajo reconocido por su “poder metafórico y capacidad rítmica originales, que conforman una voz sólida y madura”.

El poeta Jorge Fernández Granados, miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte desde 2001, pertenece a la generación de escritores nacidos en los años sesenta. Su poesía hace uso del verso-ventana; cada línea de sus poemas se abre a la imagen y a la signficación. Poesía visual que recorre el entorno, poesía conceptual que recorre las profundidades. Su creación poética representa una síntesis entre la tradición y la vanguardia, mira hacia el interior, apela a la existencia de quien escribe y quien es descrito, traza el diálogo directo entre lector, texto y autor.

Consulta la nota de prena en las páginas de la Coordinación Nacional de Literatura del INBA:

Fotografía de la autora: Arturo López.

martes, 28 de diciembre de 2010

Casa en el bosque en Luvina Castellana

Dirigida por la excelente poeta Silvia Eugenia Castillero, este número reciente de Luvina, revista literaria de la Universidad de Guadalajara, dedicada a Castilla y León, región que fuera invitada de honor a la reciente Feria Internacional del Libro de Guadalajara, se incluye discreta y generosamente, por otro lado, entre la fulgurante selección de poesía y narrativa de Castilla León, un poema de mi autoría.

Se trata de Casa en el bosque (Illud tempus), incluido en el volumen de próxima aparición, Liber Scivias, Premio Internacional de Poesía Jaime Sabines 2009.

Casa en el bosque es el antecedente de Casa en el viento, poema que puede consultarse, if case, en alguna anterior entrada de este blog. Ambos textos podrían leerse como poemas consecuentes y complementarios.

Por otro lado, para consultar los magníficos contenidos de esta revista, sólo accede al link:

http://www.luvina.com.mx/luvina.html


Sea de su interés.

Casa en el bosque (Illud Tempus), de Claudia Posadas


Era el tiempo en que el mundo no había cubierto nuestros ojos con su bruma,
y los frutos del reino estaban al alcance de estas manos
cuya línea del corazón aún no era la herida;
era un jardín secreto que para nosotros era un bosque,
y era también el sol de los veranos reflejándose en nuestros gritos de alegría,
en nuestras rondas eternas y veloces como abandono al giro de la Tierra.

Era un asomarse a la fontana en medio del jardín,
y mirar el deshacerse de un rostro puro en la confusión de las aguas;
era abandonar el rostro y perseguir a quien lanzó el guijarro como un naciente deseo
de caos
y ya no ver,
al fondo de la claridad,
la reverberación de un astro mínimo llamándonos.

Era el conjurar con un soplo a los invertebrados monstruos,
su amenaza de aguijones,
su húmedo arrastrarse y los innumerables ojos observándonos;
era exorcizar la emanación de las hierbas venenosas
y el hambre de las aves que devoraban nuestros caminos de pan
con sortilegios que sólo nosotros conocíamos,
porque los habíamos aprendido al oír entre las grietas de los árboles.

Y era la habitación de la casa natal donde el silencio de una pequeña lámpara
en la mesa de noche,
alejaba la penumbra del sueño;
el recinto donde yo escondía el cofre en que guardaba los minúsculos tesoros,
el reloj de arena,
los mapas de los países fantásticos,
el prisma con que era observado el cielo…

La estancia donde levanté castillos y pequeñas casas con precarios andamiajes,
e iluminé con tinta aurífica los trazos del cuaderno secreto.

En donde mirábamos fugarse, a través de la ventana,
y en la víspera de aquellas noches de magias y prodigios
(inicial misterio para abrir el corazón a otros misterios),
esferas y cometas llevando en su cauda nuestros mensajes para el infinito.

Pero también, en esa casa del bautismo,
eran los murmullos tras la puerta al final del corredor,
los llantos en medio de la noche,
y sobre todo aquel sesgo en el mirar de los otros,
los nacidos en la misma entraña,
en el cual se iban fraguando los juicios que buscarían condenarme,
y los primeros quiebres de un odio que venía de lejos,
de voluntades ya sin nombre consumidas en el dolor de antiguas derrotas.

El duelo, el llanto, el murmurar un magma cuyas causas y furias habían traspasado las eras para urdir,
silenciosa y obstinadamente, como una araña inmortal y mortífera,
un hilar que se fue ovillando hasta perder su trama y ser una espesura,
la mortaja que por siempre debería confinar a los marcados por su viejo sino.

Y para cumplir la venganza de esta ira,
su urdimbre me fue impuesta como una fatalidad,
pues al igual que a sus hijos,
tenía que demoler mi resistencia y convertirse en el fundamento de mis actos.

Faltaban muchos años para que yo pudiese deshilarla y cortar de tajo su espesor.

Pero también me pertenecía aquel reino en el que alguna vez la blancura de un rosal
se desprendió de su más bella flor espirilada
como una ofrenda concedida a mi contemplación.

Pero también era para mí la piedra de la suerte que hallé en su escondite de hojas secas,
y en la cual los reflejos del sol eran señales que auspiciaban
la cercanía a la casa abandonada hacía tiempo;
también era para mí el sosiego en el murmullo nocturno de los grillos guardianes,
la casa de madera esperándonos en la hondura de ese bosque nuestro
para protegernos de la lluvia y toda vastedad que nos pareciera temible.

Entrar a su paisaje enrarecido en que sólo yo pude columbrar a un ser de transparencia
ondulando, con sus formas invisibles, los destellos del sol en el polvo,
y que me observaba con devastadora tristeza.

Entrar, y refugiarse de la noche persiguiéndonos,
y encender la estancia con luciérnagas que habíamos logrado capturar en nuestras redes.

En ocasiones, sin que nadie me viese,
me guardaba en esa vieja casa de un maligno serpentear augurándome el horror de la noche
y cuyo abismo,
del que solía despertarme con un golpe en el pecho aunque nadie estuviera en mi habitación,
se cumplía inevitablemente en el sueño.

También, me escondía de las voces al fondo del pasillo y de la ira incomprensible
que me ahogaba en la casa natal.

Otras veces me oculté de las trampas tendidas por las pequeñas sombras de los otros,
los iguales,
sombras comenzando a urdirse, como la propia,
en la costumbre indiscutible de toda ruindad añeja,
sombras como incipientes crueldades,
aquellas minúsculas erinias encarnándose en nuestras blandas materias,
y forjando la raíz del daño.

Imposible detenerlas,
a cada gesto de su herida avanzaba su maduración sin que nos diésemos cuenta,
al igual que las hiedras del jardín extendiéndose por ese espacio que,
tampoco lo sabíamos,
sería nuestro único y verdadero reino.

Así, al interior de aquella estancia,
transcurrían algunas tardes hasta escuchar el toque de ànimes
con que solían llamarnos de regreso a casa,
mientras miraba largamente caer la arena del reloj,
y esperaba el astro del crepúsculo para medir con mi cristal su distancia a mi corazón.

Y de nuevo encerrarme en el ahogo y el combate con las sombras que mi lámpara custodia no podía exorcizar;
entonces aguardaba la estrella salvadora del Alba cuya luz, en ocasiones,
era el resplandor en el sueño que emanaba de una Ciudad de Oro en las alturas,
o del caer de la arena aurífera en la casa del bosque.

Sin embargo llegó el día en que un extraño y profundo abandono vino con el Alba
(aunque también recordar que esa primera luz otorgó una incandescencia a la rosa concedida en el jardín
y que desde entonces velaba mi sueño),
el día en que las aguas de la fuente comenzaron a ser un estancamiento,
y la línea en nuestras manos la hendidura.

El caos ya no fue la pequeña roca lanzada en ese aljibe,
sino la sombra creciendo a nuestra espalda.

(Muy pronto caería la ciudad celeste como un túmulo sobre la tierra; comenzaría nuestro largo retorno hacia el cauterio…).

Como último conjuro,
quise iluminar la amada casa de la hondura para habitarla por siempre,
y enterré en su espacio el reloj deseando que su arena fuese el oro que relumbrare mi refugio,
no sin antes haber roto alguna de sus cápsulas para guardarme un puñado de ese polvo.

Sin embargo los insectos y la hiedra horadaron el jardín y la casa abandonada hasta el derrumbe
(jamás encontraría el reloj de arena en los escombros),
y el toque de ànimes no fue más la llamada a la que creía era la casa de la infancia
(me restaban muchos años para darme cuenta que nunca lo fue),
sino un largo,
triste
doblar del campanario.